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De mar Amar Segunda Parte

Capítulo Décimo

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Los hechos y personajes son productos de la ficción. Toda similitud con la realidad son mera coincidencia. (Los autores) 

 

La mujer, espléndida y enigmática, sonreía con el natural encanto conque lo había recibido en Comercio Exterior cuando había presentado su currículum. 

La estancia del restaurante estaba relativamente vacía, por la hora y el día de semana, y Sebastián no pensó demasiado en la extraordinaria casualidad de encontrarla allí. Aún ensimismado con los sentimientos del cortante, aunque cálido diálogo con el hijo que hacía tanto no veía, no tenía tiempo ni espacios de reflexión que atenuaran las emociones de las últimas horas.  

La Dra Ulrich, alzó su Martini con hielo y preguntó nuevamente 

¿Tengo que cruzar un océano para poder tomar una copa contigo? 

Sebastián sonrió. Estaba inmovilizado como un adolescente frente a su primer examen. María José señaló con la mano libre la silla vacía invitándolo a compartir su mesa. No supo en ese momento sino pudo o no quiso, recurrir a los reflejos de autodefensa, para encontrar una buena excusa que le permitiera declinar la invitación, sin ofender a su jefa, consejera, amiga y hasta confidente. Que cada vez dejaba más claro, que barrería con todas esas distinciones para abordar una más íntima y definitiva. 

Sin embargo, Sebastián no echó mano de una de las más singulares y precisas herramientas que tenía y que pronto perdería, para abortar toda situación comprometedora. Allí en Torrevieja, él era un amigo y socio de Gus. Temporalmente alejado de toda obligación con Comercio Exterior.  

Sin embargo, la atildada elegancia del felino, aquel cuerpo de pantera envuelto en un Jersey negro, que hacía destacar aún más el blanco inmaculado de su piel escandinava, el brillo de los ojos apenas delineados de sombra y rouge incendiado; lo plantó frente a la Dra., que se apuró a llamar al camarero para ordenar otra copa. 

-Vino a visitarme mi hijo. A quien no veía desde hace años- dijo como si de ello dependiera disimular su nerviosismo juvenil, obligando a su cazadora a terciar en el casto terreno de los afectos familiares. 

-De verdad? Pero que buena noticia para un exiliado- 

Sebastián comenzó a relatar como si se tratara de un naufragio, la accidentada charla con su hijo. 

De pronto sintió una calidez inusitada sobre la palma de su mano, y vio a la mano de su interlocutora, engalanada con una pulsera de Gucci. 

-Han puesto de música de fondo un tango. Es por nosotros. Bailamos Dr? 

_ Oh no por Dios María José. Si hay algo para lo que no le serviría sería de compañero de baile- 

-Vamos, es solo un poco de aprendizaje- 

Sintió los brazos en el cuello y una mano repasó la solapa del saco como examinándolo.  

“Sur, paredón y después . . . suena la música de bandoneones genuinamente argentinos reproducidos en el equipo de música, a expreso pedido de María José a uno de los camareros.  

Con increíble habilidad, María José lo obligó a incursionar en la compleja coreografía del tango que escuchaban. 

Se pronto, con aguda inteligencia, y mostrando un dominio de sí misma que Sebastián hubiera querido tener, ya en la mesa avanzó sobre temas profesionales. Le confió su preocupación por los movimientos separatistas, el giro diplomático frente al brexit en los ámbitos europeos, la paz próspera y emblemática de los países escandinavos. El giro hizo suponer a Sebastián que todo había sido una fugaz, pasajera nebulosa de confusión que respondía más a sus propios miedos y prejuicios que a la realidad misma. 

De pronto cuando agonizaba la cena, dijo: 

-Podrías venir a tomar una copa a mi hotel, en un lugar más cálido, más íntimo- 

-No podría María José. Si entrara a tu habitación ya no saldría más de allí- 

-Nadie lo sabrá Sebastián- 

-Si lo sabrán- 

-Quiénes? 

-Nosotros dos- 

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Cuando el Licenciado Roschmann le envió un correo con la crítica elogiosa que hacían de su tesis sobre los recursos humanos de las instituciones públicas y de las empresas del sector privado, sintió un escalofrío. Le requerían como una referencia marco, el formato de aplicación de sus conceptos para optimizar la presencia empresarial en los mercados y dinamizar la comunicación de los públicos diversos a los que se dirigía una empresa de carácter global. 

Se lanzó, ya muerta de sueño luego de acostar a los melli y enviar a ver dibujos en You Tube a Dante y Josefina, con las manos aun oliendo a detergente, a contestar en un breve memo, lo que sería no solo su respuesta afirmativa para un nuevo contrato, sino además un esbozo del contenido abordado para responder al requerimiento de los CEO de sudamericana. 

Paradógicamente, la carpeta en la computadora que llevaba el título de Nuestra novela, se subtitulaba de mar a mar, y ahora el mar, que había sido el vínculo obraba como un ángel exterminador y separatista. Cuando más necesitaba de su maestro de las turbulentas marejadas del pasado, no estaba a su lado. 

Iba a empezar el correo de respuesta con las frases de rigor, cuando el nombre de esa carpeta la iluminó para tener en un puño la nervadura conceptual de la idea que propondría para alcanzar los requerimientos de la empresa. Diálogo entre dos generaciones. Entre dos culturas, entre dos mundos . . . 

Y allí una nueva iluminación la dejó perpleja. Una institución, que había mutado con los tiempos, fenómeno que había corroborado al descubrir ese lejano mundo del pasado en su relación con Sebastián; tendría mucho que decir sobre la condición humana: La Iglesia. Hubo otra iglesia? Podría hablarse de un diálogo entre dos iglesias?.  

Y para ello pensó en la puerta abierta que había dejado el padre Daniel

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Sebastián regresó a su departamento en la convicción que no habría un desenlace que terminara satisfaciendo a todos, del percance del >Mesón de la Costa. >Pero tampoco veía como demasiado trágico el desenlace. Largos años de pasillos de embajadas y simposios en consulados; le había conferido a su jefa y dilecta amiga, una cintura singular para convertir en victorias, las derrotas más evidentes. Para mutar un desaire en un elogio soterrado, una elegante despedida, podía ser el anuncio de una despiadada venganza. Recordó una frase que la propia Dra. >Ulrich le confió a comienzos de sus primeras armas en Comercio Exterior citando a Churchill: “La diplomacia consiste en el arte de mandar al otro al infierno; y que el otro te pregunte por la dirección” 

>Pronto, habría de corroborar la verdad inapelable de esa sentencia, aunque jamás hubiera imaginado su exactitud, ni en la apreciación de los hechos que se sucederían, ni en la calidad de la manipulación perversa de las emociones que María José demostraría. 

Una noche cerrada, los tragos con María José, sumados a un cansancio atizado por las tensiones del día lo derrumbaron en la cama. Cerró los ojos hundidos en el sopor, del alcohol, y el perfume de colección de la Dra. Ulrich; inocentemente creyéndose a salvo.   

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Para Alejandra, cada crisis daba pie a una nueva oportunidad, y en el curso de idear un eje central al trabajo solicitado por sudamericana, comprendió que la formulación teórica, haría agua sino se apoyaba sobre evidencias como el arduo y largo trabajo de campo. Para lo cual no había tiempo. Sin embargo, allí recordó a las enseñanzas de Sebastián, la transferencia de su experiencia en el breve, pero vibrante duelo epistolar. Y lo más importante que vislumbró como orientación y fuente para sus planteos: el Padre Daniel y el Director de necrológicas. 

El Padre se hallaba en la capilla porque en esos días de la semana atendía las confesiones. Y dejó pasar a todas las personas que lo aguardaban para poder entrevistarlo al final de la jornada. 

El Padre, un sacerdote joven, casi un novicio, conservaba el entusiasmo del seminario, sentía genuina fe en su misión; pero no podía dejar de pensar en los planteos de la menuda madrecita que venía a replantearle los fundamentos filosóficos y teológicos, con una solidez y transparencia que lo turbaban. 

Había escuchado los rumores de las negras épocas de la historia reciente del país, -tenía un tío desaparecido- y las turbulentas divisiones de la Iglesia a partir del concilio vaticano II. Pero un tanto por la negación, y otro tanto por la estricta obediencia que debía a la vía jerárquica de la Iglesia; no procuró con mucho esfuerzo ahondar en esas disquisiciones. 

Solo la audaz presencia de la “inmigrante de Mar de Ajó” se había atrevido, en toda la grey del Arco, ha avanzar en consultas y planteos de ese tenor. 

Por eso cuando la vio ingresar a la secretaría donde recibía a los feligreses se preparó para otro duelo de curiosidades. 

Alejandra vio el rostro juvenil del sacerdote que bien podría impresionar sin la sotana a cualquier muchacha. 

Luego de las preguntas de rigor sobre el trámite de la catequesis para la comunión de Dante y Josefina, Alejandra le confió el nuevo desafío en su trabajo profesional, y le pidió sutilmente su opinión, que no eras otra cosa que reanudar el debate inconcluso de la última entrevista. 

El sacerdote vio venir el juego y dijo: 

-Teniendo en cuenta que no soy un experto, ni tengo la jerarquía, para ahondar en documentos de la Iglesia, o . . . planteos que bien podrían . . .conozco a profesores del seminario . . o incluso podría vincularla con el Señor Arzobispo .  . . 

-Oh ya basta padrecito! Le hablé de comunicación con la gente común, con el pueblo, con hombres y mujeres comunes, que lidian desde la madrugada a la noche para llevar el sustento a su hogar y no tienen tiempo ni oportunidad de nadar en bibliotecas o conferencias- 

Hubo un breve silencio y Alejandra continuó. 

-Jesús le hablo a campesinos iletrados y pescadores. Y con ellos fundó la Iglesia. Mire las comunidades que se formaron en torno a la solidaridad, en torno a las necesidades comunes. Y todo cambió o comenzó a cambiar, cuando Constantino convirtió el cristianismo en religión oficial del imperio romano. Allí se produce un quiebre, una bisagra. Hubo un tiempo donde la renovación planteó volver a las fuentes originales del cristianismo, a las Escrituras. Hubo otra Iglesia que como en los tiempos de los apóstoles fue perseguida. . . . Hubo otra Iglesia?, hay otra Iglesia?, podemos comunicarnos con distintas formas de debatir y construir una sociedad mejor a partir del diálogo y la mutua comprensión . . . 

- Hubo una división muy profunda en la Iglesia, interpretaciones erróneas del Concilio, pujas de poder que lamentablemente, propias de la condición humana, siempre se generan, el pecado y la  fragilidad de los hombres, el apresuramiento de los jóvenes, en fin, hubo muchas cosas sobre las que deberíamos reflexionar. La violencia política de aquellos tiempos no es un tema menor . .  

-Si, escuché también reflexiones sobre ello, solo que la violencia no se expresa –dijo Alejandra recordando a Sebastián y sus discursos setentistas- solo físicamente, a los balazos y con el derramamiento de sangre que es lo más terrible, sino a través de formas de explotación, que provocan marginación, hambre, enfermedad y sufrimiento . . que a su vez son las causas que generan la otra violencia 

-No hay dos Iglesias. Hay una sola, y es la verdadera. Por otra parte, la Iglesia es clara en condenar las injusticias, lo que no significa que haya hermanos que se hayan equivocado y elegido el mal camino, tal vez pensando en buenos ideales- Respondió el padre doblando con paciencia la estola y la casulla. 

-Pero no hay posibilidad que las personas, las sociedades, las culturas superen sus diferencias sino es a través del diálogo. Y como sucede con los ámbitos sociales, sucede con las naciones, los públicos. >Pues bien, si hubo otra >Iglesia que se inspiró en las mismas escrituras, puede que no suceda que una es poseedora de la verdad y la otra vivió en el error, sino que ambas tienen parte de verdad. Y nutrirse de la otredad es la clave de la paz y el progreso real. En eso se basa mi teoría que fue observada como una herramienta de marketing, pero que puede aplicarse a toda comunicación que tenga como protagonista a una parte de la humanidad con otra de ese mismo continente- 

El padre Daniel se acercó a ella, vio de pronto a una lejana muchacha de su adolescencia, y por un momento pensó en la diversa e ineluctable manifestación del amor. 

-Si lo vemos así, bien puedo admitir que el evangelio, en tanto revelación de la buena nueva, es el mas claro mensaje divino de unir en un fraternal plan de salvación a todas esas partes dispersas a las que haces referencia- 

Alejandra vio en la mirada del sacerdote una bondad apesadumbrada. Similar a la de su gigante moreno cuando supo lo de su renacimiento profesional. Y por un momento, pensó, que si había algo que aturdía a su corazón de mujer, era que los “sacerdocios” de este mundo, obraban como la amenaza más frecuente, para que una mujer compartiera a su hombre con ideales que los llevaban a labrar la historia mientras ellas eran las que debían ocuparse fatalmente de misiones tan cotidianas como exigentes. Y ello los hijos pesaban por definición. 

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Para Juan Manuel su hermana era la debilidad de la que debía ocuparse, mas como un ángel descarriado, fatalmente a su cuidado, que como quien comparte una paridad en el amor de hermanos. En esos términos de sensibilidad decidió escribirle. 

From  

Juan Manuel Angelini 

Torrevieja – Alicante 

To  

Ernestina Angelini 

Mar de Ajó Argentina 

Hola hermanita como estás. Sé que te debo una visita, pero lo haré cuando regrese al país. Mirá, por este medio es un poco difícil tratar algunas cosas, pero lo intentaré, empezando por devolverte el mensaje último que me enviaste, y que te ruego me disculpes por demorar tanto. Vi a papi después de tantos años, y no me parece que esté a sus anchas o que disfrute demasiado andar solo por aquí. Pero de ahí a que haya una ruptura como supones, me parece que no. Es más, al viejo se lo ve cabizbajo porque extraña a su esposa que dejó en Argentina. 

También mami, a quien veré también cuando vuelva, creo debe estar con su pareja, mas como consecuencia de lo anterior, que como una libre elección. Y sabés que Erni?. Dejemos que todo fluya. No creo que sea necesario que nos involucremos demasiado. Una cosa es preocuparse por los viejos como ellos se preocuparon en su momento por nosotros. Y otra es andar arreglándoles los entuertos. 

Aquí en Europa, me pareció ver oportunidades, aunque no en España exactamente. Sino en otros países. Justamente, hoy tuve un contacto en Londres. Te contaré todo cuando vuelva. 

Tenemos un país que no hace sino desalentar la libre competencia del mercado, frenando inversiones, ahogándonos de impuestos, para mantener una clase dirigente parasitaria. Aquí en Europa, lo vi en Dinamarca, Alemania sobre todo, lo distante que están las administraciones de nuestros populismos demagógicos. Pero no quiero contender ideológicamente ni con papi ni con mi Erni del corazón. 

Un beso hermanita y un abrazo a Juani. 

 Erni, leona como su madre recogió el guante y contestó a su hermano a poco de recibir el mensaje. 

From 

Ernestina Angelini 

Mar de Ajó Argentina 

To 

Juan Manuel Angelini 

Torrevieja Alicante  

España 

Me querido Juanma. Mi hermano del alma. Al fin respondés a tu hermana. Te acordás cuando me defendías de los noviecitos que me inventaban, ja ja  

Respecto de papi, no es que quiera involucrarme, pero las mujeres nos conocemos y creo que su novia de la colonia agrícola, ha encontrado el modo de anclarlo a su estilo de vida burgués y provinciano. Sé que es un hombre adulto y de carácter, pero no es el mismo que desde que conoció a mami en España, siguió comprometido con la causa de su historia, de su pasado. Que es tan similar a la de mami. Es como que hubiese mutado a la de un hombre de negocios, que sacrificó al poeta y al escritor. Y respecto de esas cosas, Juanma, veo en vos una muy marcada intensificación con ver el mundo a través de un informe del mercado de valores. Se que me quieres y te respeto, como hermano mayor y por el cariño que te tengo. Y desde ese amor de hermanos te digo que el mundo es más complejo y las verdades más profundas que lo que una pantalla de laptop nos refleja. Aquí veo el dolor, y las necesidades básicas de familias mientras la abundancia arrolladora de otros, rebalsa de dinero e irresponsabilidad social. No es que quiera hacerme la revolucionaria heroica ni nada por estilo, sino que no creo en la promoción humana, como una fórmula económica, sino como un proyecto de integración que ponga lo humano y el amor por encima de toda otra consideración. 

Che, que bueno que tengas oportunidades. A ver si cuando seas millonario seguís escribiendo a tu hermanita ja ja. 

Cuidate Juanma y te esperamos aquí 

Beso 

Erni 

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Alejandra luego de la charla con el sacerdote, repasó el último mensaje de Sebastián y creyó necesario disponerse a informarle la nueva propuesta de sudamericana. Casi con aires de un desmesurado orgullo, propio del amor propio de los Eberhardt, estaba por poner los puntos sobre las íes sobre lo que interpretaba como una incomprensión irreductible de su realidad, cuando vio una vez más el poema. 

Una humedad de llanto le resbaló por las mejillas enrojecidas, los párpados enmarcaron el cuenco de los ojos y se rindió al recuerdo de la espada de Armagedón horadándole las entrañas, explorando su mar de gemidos, la tormenta de su respiración agitada: 

-Ay por Dios Sebastián, cuanto te amo.  

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La Dra.  María José Ulrich, se dirigió al administrador de hotel para evaluar el menú de la cena en el restaurante del hotel, cuando escuchó como le indicaba a una mucama, el reclamo de un huésped –no funcionaba bien el TE, ábrale a los técnicos, eso me dijo el argentino, el Sr Angelini- 

-Perdón, dijo Ud. Angelini? 

_ Así es, un compatriota suyo Dra.- 

-Es que un Angelini es miembro de nuestro equipo y probablemente sería de utilidad contactarlo si es familiar para un cóctel, en esta semana . . .  

-Por supuesto Dra. puede Ud. aguardarlo aquí en el hall. Es de hábitos tan ordenados que podría decirle la rutina horaria que tiene.  Y antes de las 20, para la cena, regresará seguramente. 

-Gracias- 

-A sus órdenes Dra.-   

María José cruzó el hall, para dirigirse a su habitación, mientras pensaba con que atuendo o historia podría impresionar a un jovenzuelo sudaca, devenido en potencial amante latino. De pronto sonrió en el habitáculo del ascensor, como el profeta que se ilumina con una revelación


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